Pero para muchos jóvenes, todavía lo es.
No por falta de ganas. Ni de talento. Sino por algo más simple —y más difícil de resolver—: la falta de oportunidades.
Ahí es donde entran iniciativas que cambian el punto de partida.
Fundación Empujar trabaja todos los días para acortar esa distancia. Lo hace acompañando a jóvenes de contextos vulnerables con formación práctica, herramientas concretas y algo clave: conexión real con el mundo laboral.
Porque capacitar está bien. Pero lo que realmente transforma es poder dar el primer paso.
Los números ayudan a entender el impacto: en 2025, más de 2.000 jóvenes terminaron sus programas y 647 consiguieron un empleo formal. Detrás de ese 70% de inserción laboral hay algo más que estadísticas: hay historias que empiezan.
En La Plata, desde Aero formamos parte de ese proceso como empresa sede.
Un rol que va más allá de abrir un espacio: significa acercar a los jóvenes a dinámicas reales de trabajo, compartir experiencia y, sobre todo, generar contexto.
Ese “primer contacto” que muchas veces define todo.
El modelo tiene otro diferencial fuerte: el voluntariado.
Profesionales que dedican tiempo a acompañar, orientar y entrenar. Que comparten lo que saben para que otros puedan empezar.
Porque cuando alguien te muestra cómo es el camino, avanzar deja de ser tan incierto.
> Si querés involucrarte de forma activa o conocer más sobre el trabajo de la fundación, podés sumarte como voluntario o explorar sus programas acá.