A partir del 7 de enero de 2026, la Fontana di Trevi, uno de los monumentos más icónicos del mundo, incorporará una tarifa de acceso de 2 euros para quienes deseen acercarse al perímetro del monumento y vivir la experiencia completa.
La medida, aprobada por el Ayuntamiento de Roma, no impedirá ver la fuente desde el exterior, pero sí regulará el acceso directo al espejo de agua, donde históricamente se concentran los visitantes para tomar fotos o arrojar monedas.
Por qué Roma toma esta decisión
La Fontana di Trevi recibe más de 10 millones de visitantes al año, una cifra difícil de gestionar en un espacio urbano reducido. El impacto no es solo visual: cada año se recogen alrededor de 1.500 kilos de monedas, lo que implica una logística compleja de limpieza, conservación y mantenimiento.
Hasta ahora, esos fondos se destinaban a proyectos sociales gestionados por Cáritas Roma, y continuarán haciéndolo. La diferencia es que, con el nuevo sistema, el acceso estará controlado y el ingreso económico será estructural y previsible.
Según estimaciones municipales, el nuevo modelo podría generar hasta 20 millones de euros anuales, que se reinvertirán íntegramente en:
- Conservación del patrimonio histórico
- Mejora de servicios turísticos
- Protección del espacio público
Un paso clave en una ciudad que convive desde hace años con los efectos del turismo de masas.
Cómo funcionará el acceso a la Fontana di Trevi
El sistema se apoyará en un control físico de entradas que limitará la cantidad de personas en el perímetro más cercano a la fuente.
La experiencia se divide, en la práctica, en dos niveles:
- Acceso libre: el monumento seguirá siendo visible desde el exterior
- Acceso pago: permite acercarse al agua y vivir la experiencia tradicional
Además, el Ayuntamiento evalúa exenciones o tarifas reducidas para residentes, centros educativos y personas con movilidad reducida, con el objetivo de no penalizar el uso local del patrimonio.
Un cambio alineado con una tendencia global
Roma no está sola. Muchas grandes capitales europeas están adoptando medidas similares para descomprimir puntos críticos, mejorar la experiencia del visitante y preservar sus íconos a largo plazo.
Qué tener en cuenta como viajero (y como agente de viajes)
Para quienes planean viajar a Roma en 2026, este cambio no es una barrera, sino una nueva forma de vivir la ciudad: más ordenada, más cuidada y con una experiencia mejorada.
Desde Aero, entendemos esta medida como parte de una estrategia que varias grandes ciudades europeas ya están implementando para gestionar la alta demanda turística y preservar sus espacios más emblemáticos.
En este contexto, anticipar estos cambios resulta clave para planificar mejor los viajes y acompañar a los pasajeros con información clara y actualizada.