En turismo hablamos cada vez más de impacto. De huella, de recursos, de futuro. Y en ese camino aparecen dos palabras que solemos usar como sinónimos, pero que no lo son: sustentabilidad y sostenibilidad.
Entender la diferencia es clave para pensar cómo viajamos hoy y, sobre todo, cómo queremos viajar a futuro.
Sustentabilidad: no dañar, cuidar, preservar
Cuando hablamos de sustentabilidad, generalmente hablamos de ambiente. De usar los recursos con responsabilidad para que no se agoten ni se degraden con el tiempo.
En turismo, este concepto se traduce en acciones muy concretas:hoteles que optimizan el consumo energético, reducción de residuos, cuidado de ecosistemas, uso eficiente del agua, prácticas de consumo responsable.
La lógica es clara: reducir el impacto negativo.
En América Latina, además, es el término más instalado y reconocido en el discurso público. Y no está mal: la sustentabilidad cumple un rol fundamental, pone límites y marca un piso necesario.

Sostenibilidad: pensar el sistema completo
La sostenibilidad va un paso más allá. O mejor dicho, amplía la mirada.
No solo se enfoca en lo ambiental, sino que integra tres dimensiones inseparables:
ambiental, social y económica.
Acá la pregunta cambia. Ya no es solo “¿esto daña menos?”, sino:
¿es viable en el tiempo?
¿genera valor para las comunidades locales?
¿mejora las condiciones de quienes trabajan en el sector?
¿tiene sentido económico hoy y mañana?
La sostenibilidad propone pasar de mitigar el impacto a gestionar el impacto de forma consciente.

La diferencia clave
La sustentabilidad se enfoca en cómo no dañar.
La sostenibilidad se pregunta cómo sostener y mejorar un sistema en el largo plazo.
Una actividad turística puede ser ambientalmente sustentable, pero no sostenible si deja afuera a las personas, precariza el trabajo o no genera desarrollo local real.
Pensar en sostenibilidad implica dejar de mirar acciones aisladas y empezar a mirar la totalidad.
Por qué esta conversación importa hoy
En un contexto de crisis climáticas, sociales y económicas, la discusión ya no pasa solo por “ser más verdes”. Pasa por repensar modelos.
Los viajeros están más informados. Las empresas, más expuestas. Los destinos, más sensibles. Y el turismo, como industria profundamente conectada con territorios y personas, tiene una responsabilidad enorme.
Hoy no alcanza con cuidar recursos. Hace falta construir sistemas que puedan sostenerse en el tiempo.

Nuestro enfoque en el turismo
Desde Aero creemos en un turismo que genere experiencias, pero también impacto positivo. Que cuide el entorno, sí, pero que también valore a las personas y fortalezca a los destinos.
Porque el verdadero desafío no es solo viajar mejor hoy, sino asegurar que mañana también haya destinos, comunidades y experiencias para seguir creando viajes y sonrisas.